El monitoreo de Violencia Basada en Género de Codehciu registró 17 mujeres, adolescentes y niñas sobrevivientes de vulneraciones a sus derechos durante enero.

Prensa Codehciu / Foto de portada: archivo Codehciu

Golpes, empujones, cachetadas, son algunas demostraciones de agresión propiciadas por victimarios. La violencia física es una de las agresiones más comunes que sufren mujeres, niñas y adolescentes. Esta también tiene consecuencias psicológicas como sentimientos de tristeza, aislamiento social, depresión, ansiedad, que perjudican la calidad de vida de ellas, y empeoran la supervivencia en el contexto de Emergencia Humanitaria Compleja (EHC) que atraviesa Venezuela.

La Comisión para los Derechos Humanos y la Ciudadanía (Codehciu) alertó que en enero hubo 14 mujeres adultas víctimas de diferentes tipos agresiones, según el monitoreo a medios de comunicación en el estado Bolívar.

La violencia física y la patrimonial registraron 10 y una, respectivamente. Otras dos mujeres recibieron amenazas, mientras que hubo un reporte sobre una mujer desaparecida.

Además, la Organización No Gubernamental (ONG) alertó sobre 3 niñas y adolescentes que fueron vulneradas mediante actos lascivos y agredidas físicamente. Lo que hace un total de 17 registros solo en medios de comunicación.

Estos hechos vulneran cada mes los derechos humanos de ellas. El equipo de atención psicosocial de la organización defensora de derechos humanos alertó sobre el crecimiento de las agresiones a nivel psicológico en los hogares bolivarenses, a partir del maltrato físico contra mujeres.

Cómo la violencia física se relaciona con la psicológica

Las cifras anuales del monitoreo alertaron que durante el año pasado hubo 210 mujeres víctimas. De este número se desprendieron 95 sobrevivientes de agresiones físicas.

La Ley Orgánica sobre el Derecho de Las Mujeres a una Vida Libre de Violencia consagra en su artículo 15, numeral 4, que la violencia física es “toda acción u omisión que directa o indirectamente está dirigida a ocasionar un daño o sufrimiento físico a la mujer”.

Sobre la violencia psicológica, la misma ley enuncia que se trata de “toda conducta activa u omisiva ejercida en deshonra, descrédito o menosprecio al valor o dignidad personal, tratos humillantes y vejatorios, vigilancia constante, aislamiento (…) comparaciones destructivas, amenazas y actos que conllevan a las mujeres a disminuir su autoestima”.

Ambas son vulneraciones de derechos humanos contra ellas y tienen relación.

Expertos de Codehciu advierten que las sobrevivientes de violencia física pueden sufrir consecuencias como: disminución de la autoestima, distorsión de la autoimagen, sentimiento de tristeza e indefensión, cambios repentinos en estados de ánimos, ansiedad, depresión, desesperanza aprendida, aislamiento social.  Presencia de conductas de riesgo como consumo de alcohol, drogas, conducta antisocial, relaciones sexuales precoces y sin protección.

Por otro lado, la instauración de ideas e intento de actos suicidas tienden a ser comunes en algunos casos. Además de la tendencia a normalizar las agresiones físicas y sentirse merecedoras de las mismas; sentimientos de culpa y miedo, que generan estados de hipervigilancia, por mencionar las consecuencias más significativas.

Aunque un golpe generalmente es visible debido a que genera lesiones en cualquier parte del cuerpo, se pueden evidenciar cambios en el área emocional, comportamental, relacional y cognitiva de la mujer, niña o adolescente.

“La violencia física no es la más común, pero es la que posiblemente hay menos tabú en denunciar”, advierten psicólogas del equipo de atención psicosocial de la organización, y explican que las agresiones psicológicas tienden a ser ignoradas por la sociedad.

En la población infanto-juvenil, explicaron las expertas de Codehciu, la violencia física tiende a darse por parte de sus cuidadores y/o adultos. De igual manera que los abusos sexuales, en sus diferentes manifestaciones, en muchas ocasiones no es denunciada por los cuidadores debido al miedo a que las niñas y adolescente sean estigmatizadas.

El deber del Estado de proteger a las mujeres

La Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer (Convención de Belém do Pará), en su artículo 7, enuncia que los Estados Partes deben condenar todas las formas que propicien la violación de derechos de ellas, como a la vida y a la integridad.

El documento establece que los Estados deben garantizar mecanismos judiciales y administrativos para asegurar que las sobrevivientes o víctimas tengan acceso a resarcimiento, reparación del daño “u otros medios de compensación justos y eficaces”.

El artículo 8 de la Convención describe que los Estados Partes deben fomentar la educación y capacitación del personal administrativo de justicia, policial, funcionarios encargados de aplicar la ley y generar políticas de prevención.

Estas características deben ir de la mano con servicios especializados para la atención digna a la mujer sobreviviente.

Pero la realidad del estado Bolívar se aleja de la normativa internacional. En su reporte anual, Codehciu alertó que existen casos en los que la búsqueda de justicia por parte de las sobrevivientes se dificulta debido al contexto de crisis humanitaria y otros agentes.

De acuerdo a testimonios, la organización ha podido evidenciar obstáculos como tratos revictimizantes por parte de funcionarios receptores de denuncias, caso omiso a solicitudes de protección, y además otras han sido víctimas de tratos degradantes en centros de salud.

Un inicio de año con vulneraciones

El contexto de peligro continuó en febrero con un femicidio. El día 20 del mes, los medios de comunicación regionales narraron el caso de una adolescente de 13 años asesinada en San Félix. El cuerpo de la joven fue encontrado en una de las habitaciones de su hogar, con las manos atadas y con una herida abierta en la cabeza.

Codehciu exhorta al Estado a propiciar condiciones dignas para las mujeres de todas las edades, que no solo padecen las consecuencias de la EHC, sino que también día a día se enfrentan a vulneraciones a sus derechos en contextos peligrosos y agresiones que atentan contra su vida.

La organización también hace un llamado a los organismos encargados de recibir denuncias a evitar la revictimización. El Estado debe preparar a sus funcionarios en materia de derechos humanos.

Codehciu brinda apoyo psicosocial y asesoría jurídica a mujeres, de manera gratuita, de forma presencial o remota, en el municipio Caroní.

Número de atención para Caroní: 0412-185 02 66

Número de atención para Angostura del Orinoco: 0412-878 28 26

La atención por estos números puede realizarse vía llamada telefónica, mensajes por WhatsApp o mensajes de texto.

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