Foto cortesía: Correo del Caroní / William Urdaneta

***A pesar de no existir ningún comunicado de racionamiento permanente por parte Hidrobolívar, en gran parte de los sectores de Ciudad Guayana no hay agua potable durante las horas nocturnas.

 

Prensa Codehciu / Veruzka Celis

Ciudad Guayana.- La ausencia de agua por horas –o días– y la calidad de la misma son las dos principales irregularidades en el servicio de la Hidrológica del Estado Bolívar (Hidrobolívar) que condicionan la vida de una gran parte de los guayacitanos.

Estas irregularidades trastornan la cotidianidad de los ciudadanos hasta el punto de modificar, de forma permanente, la planificación diaria de cada uno de ellos.

Luis Centeno, de 21 años, vive en el sector Villa Colombia y afirma que el servicio de agua generalmente es muy irregular. Para contrarrestar esta situación, suele llenar barriles  en la mañana, debido a que a esa hora es cuando llega el servicio.

En cambio, Mauricio Arce, de 20 años, quien reside en la Calle Palermo del sector Los Olivos, afirma que no goza del servicio de agua desde las cinco de la tarde hasta las cinco de la mañana. Es decir, solo cuenta con el servicio durante 12 horas.

En el sector Alta Vista Sur, la situación no es muy diferente. Antonia Nahhas, quien vive en el conjunto residencial La Churuata, comentó que a su edificio solo llega agua durante cinco horas diarias, de 5 a 10 de la mañana, por lo que la almacenan y la racionan por horas para tenerla al menos dos veces al día.

El agua es un derecho humano

Desde el 28 de julio de 2010, la Asamblea General de las Naciones Unidas considera  “la importancia de disponer de agua potable y saneamiento en condiciones equitativas como componente esencial del disfrute de todos los derechos humanos”.

Por lo que, en la Resolución 64/292, el Órgano reafirmó la responsabilidad de los Estados de “promover y proteger todos los derechos humanos”, incluyendo, a partir de ese momento, el derecho humano al agua.

A su vez, la Resolución también exhorta a los Estados y a las organizaciones internacionales “a que proporcionen recursos (…) a fin de intensificar los esfuerzos por proporcionar a toda la población un acceso económico al agua potable y el saneamiento”.

El derecho humano al agua, así como todos los derechos humanos, son universales, indivisibles, interdependientes y están relacionados entre sí. Por lo que con la violación de uno de ellos se compromete el disfrute de los otros y, a su vez, la dignidad humana.

El Estado vulnera este derecho

El Estado venezolano es el responsable de garantizar que este derecho no se viole. Sin embargo, se sigue vulnerando constantemente, no solo en Ciudad Guayana, sino también en todo el país.

Dentro del Derecho Internacional, el derecho al agua se trata de que cada individuo pueda disponer de agua suficiente, saludable, aceptable, físicamente accesible y asequible para su uso personal o doméstico.

“Cuando el Estado no cumple con cada una de estas condiciones está violentando el derecho al agua, sometiendo a comunidades enteras a vivir en zozobra, interrumpir sus labores diarias, (…) obligándolos a consumir el agua de cualquier manera”, explicó Mairis Balza, coordinadora general de la Comisión para los Derechos Humanos y la Ciudadanía (Codehciu).

Sin cantidad, sin calidad

La mayoría de los testimonios recogidos en la ciudad señalan que el agua, cuando llega, tiene un color amarillento. Lo que evidencia que el agua que debería ser potable no lo es, lo que compromete, entre otras cosas, la salud de toda una población.

Además del color irregular, hay quienes también afirman que viene acompañada de residuos y arenilla, por lo que optan por medidas como cepillarse los dientes y cocinar o lavar los alimentos con “agua de botellón”.

Otras personas también manifestaron que, a la hora de lavar su ropa blanca, debían agregar más detergente blanqueador de la cantidad usual para contrarrestar el estado del agua.

Recibir agua constantemente es vital para el funcionamiento de una población. A pesar de ello los guayacitanos sufren la falta de la misma, a veces durante días. Lo que puede llegar a alterar drásticamente la rutina de cada uno de ellos, siendo víctimas, nuevamente, de la violación de sus derechos humanos.

 

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