Eumelis Moya, abogada y defensora de derechos humanos, expresa su preocupación sobre las múltiples vulneraciones a derechos que sufren niñas, niños y adolescentes durante la pandemia del Covid−19 en el país.

 

 

Prensa Codehciu

Los niños, niñas y adolescentes son de los grupos más negativamente impactados por el distanciamiento social durante la pandemia del Covid−19. La respuesta poco eficiente del Estado venezolano sobre la situación en los planteles educativos deja a los padres con pocas opciones mientras intentan asumir el papel de docentes, hacer maromas para conseguir alimentos y gasolina, y reestructurar toda la dinámica del hogar.

La pandemia trae consecuencias que solo oscurecen el contexto de emergencia humanitaria compleja en el país, haciendo estragos en la calidad de vida de las familias venezolanas: servicios básicos colapsados, sector salud en crisis, escasez de combustible y de medicamentos, y servicios de telecomunicaciones inestables, son solo algunas de las penurias diarias de las familias venezolanas.

El  informe de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unida para los Derechos Humanos (OACNUDH), sobre la situación en Venezuela, publicado en julio de 2019, señala que el deterioro del sistema educativo es una de las principales razones por las que los ciudadanos intentan buscar calidad de vida en otros países de Latinoamérica.

Por otro lado, el informe anual de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, sobre la situación de Venezuela en 2019, explica: “Se observó que en varios sectores del país hubo suspensión de actividades escolares en los niveles de educación primaria, secundaria y superior como consecuencia de los apagones y la interrupción en el suministro de agua”.

 

 

La llegada del Covid−19 complicó el desarrollo de un sistema educativo que ya era precario. El 7 de abril de este año, el Ministro de Educación de Nicolás Maduro, Aristóbulo Istúris, anunció la suspensión de clases presenciales en todo el país.

Los jóvenes también son vulnerados en su derecho a la vida. Muchas de las víctimas de muertes potencialmente ilícitas son hombres jóvenes, cuyos datos no son revelados por los funcionarios, según lo revela el área de investigación de Codehciu.

En pocas oportunidades los reportes de prensa o partes oficiales dicen  edad y nombres. Durante los primeros cuatro meses del año 2020 Codehciu registro 85 víctimas de Ejecuciones extrajudiciales y una de ellas fue un adolescente de 15 años, estudiante de bachillerato.  Sus familiares desconocen lo sucedido.

Con los niños y niñas en casa, ante un panorama complejo y repleto de vulneraciones ¿cómo cambia la dinámica del hogar y cuáles retos deben asumir los padres?

Eumelis Moya, quien es abogada y profesora en la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), núcleo Guayana, y además Coordinadora del área educativa de la Comisión para los Derechos Humanos y la Ciudadanía (Codehciu), nos habla sobre estas vulneraciones:

 

Familias en Emergencia Humanitaria Compleja

 

−¿Cómo describirías el impacto de la pandemia aunada a la emergencia humanitaria compleja hacia los NNA en su crecimiento educativo y como personas en la sociedad venezolana?

−Cada vez que necesitamos analizar la situación de NNA bajo un determinado contexto, se hace inaplazable recordar que por esencia son un grupo de riesgo, lo que ya de por sí aumenta las probabilidades de que se vean más afectados que otros grupos o que requieran de medidas mucho más especificas para evitar, mitigar o restituir las afectaciones que puedan sufrir a raíz de acontecimientos explícitos.

De igual forma resulta necesario recordar que en nuestro país, hablamos de una emergencia humanitaria compleja “negada”; por lo que (El Estado) al no reconocer el problema, no se desarrollan políticas que permitan subsanar los escollos que puedan suscitarse a razón de; en ese sentido, al realizar un balance de cómo esto, aunado a los efectos del distanciamiento social obligatorio ha repercutido en NNA, nos encontramos con que hay un incremento exacerbado de violaciones hacia sus derechos;  especialmente los relacionados con su bienestar e integridad física y psicológica.

Si nos detenemos en la esfera de lo educativo la tendencia no es distinta, pues los requerimientos para que el proceso académico se desarrolle cabalmente desde casa no están dados, o bien porque los padres no cuentan con los conocimientos de facilitación pedagógicos necesarios; porque la malla curricular no está diseñada para la instrucción en el hogar o bien porque las conexión en este país es inexistente para muchos.

 

−Las relaciones en el hogar han cambiado durante la pandemia, ¿cómo afecta el trabajo remoto el desempeño de los padres en su responsabilidad sobre la crianza de sus hijos?

−Indudablemente que han cambiado; el distanciamiento social ha decantado en una convivencia prolongada y mucho más articulada entre los miembros de la familias que será mejor o peor manejada según las creencias, costumbres y valores que cada una posea.

De igual forma, en esta ecuación interviene el entorno; que si bien no es determinante converge en la cotidianidad de las personas. Por eso, para bien o mal según cada particularidad, el punto común es la necesidad de adaptación a las dinámicas impuestas por la pandemia.

Cuando hablamos de trabajo remoto versus crianza considero que la afectación es bidireccional; porque ciertamente el tener que cumplir con las actividades laborales desde casa -que parecieran haberse incrementado en demanda- consume parte del tiempo que debe dedicarse a la realización de asignaciones escolares con los hijos, o al tiempo de juego con ellos.

Pero también significa asumir, en mismo tiempo y espacio de las actividades laborales, los requerimientos que puedan surgir en el hogar como la limpieza, preparación de alimentos y atención de sus miembros.

 

Sin satisfacción a las necesidades

 

−¿El Estado ha puesto en marcha estrategias que aseguren que la educación de los NNA se vea negativamente afectada de manera mínima?

−En lo absoluto… y en esto seré insistente, no se van a adoptar medidas ante la negación de la necesidad. ¿Medidas para qué? Las declaraciones del Estado en materia educativa refieren un sistema óptimo que solo tiene como obstáculos a vencer las “sanciones impuestas al Estado por el Imperio”.

Y ante la necesidad de adoptar el distanciamiento social como medida preventiva a causa del COVID-19, cada familia se convertiría en esa Escuela. Vale la pena preguntarse ¿cuántos padres, cuidadores o responsables poseen el nivel de instrucción necesaria para abordar los temas según el grado o año que curse el NNA?

Aún poseyendo el nivel de conocimientos hay una brecha entre conocer sobre algo y saber transmitir lo que se sabe; solventado este punto correspondería preguntarse si los involucrados, entiéndase maestros, padres y planteles educativos, poseen las herramientas tecnológicas para desarrollar el proceso a distancia.  Entonces más allá de no adoptar medidas ni desarrollar mecanismos, la improvisación en esta área agrava la situación.

 

   −¿Cómo la emergencia humanitaria compleja dificulta la capacidad de los padres de dar soluciones a necesidades básicas en el hogar relacionadas a los hijos e hijas (comida, educación, vestido, entretenimiento, etc)?

−Se dificulta por la existencia de la emergencia como tal y para eso es menester comprender de qué se trata una EHC que, a diferencia de las catástrofes naturales o conflictos bélicos, la emergencia humanitaria compleja no es eventual ni sobrevenida; se da por la violación sistemática y permanente de los derechos de los ciudadanos enraizada en la fragmentación del Estado, el quiebre de sus instituciones, desplome de la economía y distorsión en las configuraciones sociales.

Al asimilar tal situación se hace posible dimensionar que la dificultad para la satisfacción de las necesidades más fundamentales no se refieren solo a la de los NNA sino que pasa por las propias, es decir; las restricciones de los padres para satisfacer las propias o gestar un sistema sólido para proveer al entorno, siendo más grave aún que pocas acciones pueden contribuir con el mejoramiento de la situación sino se trabaja el problema de base pues amén de las voluntades individuales involucra la reestructuración de las elementos que configuran el Estado.

 

 Toca asumir nuevas acciones

 

 −¿Crees que para estas nuevas generaciones de NNA y para los padres venezolanos la pandemia es un antes y un después? En ese sentido: ¿Cuáles lecciones se están aprendiendo en estos tiempos tan complejos?

−Absolutamente. De hecho cuando escucho que las personas esperan a que todo vuelva a la normalidad me permito diferir y partir del hecho cierto que el hoy es parte de esa normalidad que nos toca asumir y que nuestras acciones deben concebirse desde el ahora. Sobre el aprendizaje es muy variado, como te comenté hace unas preguntas atrás dependerá de las condiciones biosicosociales de cada persona, su capacidad de resiliencia, su concepción de lo correcto incorrecto, de lo bueno malo, su visión de vida.

 

           −¿Algunas medidas, consejos, maneras de apoyo a los padres y NNA que se ven abrumados por esta situación de pandemia y emergencia humanitaria?

−Es delicado sugerir qué hacer o no, insisto, somos individuales articuladas como un todo… no obstante es bueno comprender que vivimos una situación que no depende de meramente de nosotros, que debemos mantenernos en pie de lucha para la exigencia de nuestros derechos.

Debemos transitar hacia el sentir compartido y evitar levantarnos sobre las miserias ajenas. Buscar el encuentro en el otro, reconocer la necesidad y buscar ayuda. Darnos el espacio para ir de lo menos a lo más, un día a la vez pero sin detener la marcha.

 

  − ¿Cómo los puede ayudar Codehciu?

− Ofrece orientación que abarca desde las nociones conceptuales de los términos involucrados con nuestra situación actual hasta el acompañamiento ante las instancias u organismos con la competencia para ayudarnos a resolver situaciones que lesionen nuestros derechos. Codehciu, además de la educación en materia de derechos humanos, desarrolla programas para la protección de NNA y la Violencia de Género. También presta servicios gratuitos de atención psicosocial remota; por los temas antes mencionados o por afectaciones surgidas a causa del distanciamiento social.

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