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Según el estudio realizado por Codehciu, en el 65% de las 20 familias consultadas, las madres actúan como jefe de familia y en un 30% los abuelos cumplen ese rol.

Prensa Codehciu

La pandemia golpeó aún más las mesas de los hogares venezolanos, a esto se le unió una hiperinflación constante en un país completamente dolarizado como es Venezuela. Las familias en el estado Bolívar optan por hacer malabares para comer y cubrir las necesidades básicas.

La Comisión para los Derechos Humanos y la Ciudadanía (Codehciu) realizó un estudio en el que entrevistó a 20 familias del sector de Brisas del Sur, en San Félix, en el municipio Caroní del estado Bolívar.  Pudo constatar que el 70% de las familias consultadas dicen percibir menos del ingreso mínimo, y un 30% indicó que tienen un ingreso entre uno y dos sueldos mínimos, situación que evidencia las carencias que tienen para cumplir con las tres comidas diarias.

Durante la evaluación, el equipo de Codehciu también registró que del 89.58% de las familias consultadas (15 familias), están constituidas entre 4 y 6 personas.   Por otro lado, registró tres familias entre 7 y 9 personas y solo dos con un número menor a 4.

Muchos han tenido que ingeniárselas, optando por la economía informal ya sea vendiendo algún rubro en sus viviendas, o migrando a las zonas mineras al sur del estado Bolívar para cubrir las necesidades de su entorno familiar, aunque esto genere gran riesgo debido a la violencia y desprotección del Estado.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU), ha señalado que las consecuencias de la crisis social y económica del Coronavirus empujarán a la pobreza a unos 115 millones de personas, y aquellas que ya vivían con menos de dos dólares al día, más de 700 millones, serán afectados aún más profundamente.

La ONU pide que se utilicen mecanismos de protección social para aliviar esta situación.

Canasta poco balanceada

El costo de un kilo de carne en Ciudad Guayana se encuentra entre 3.8 y 5 dólares.  Las familias consultadas en Brisas del Sur, el cual es un sector popular de San Félix, señalaron que su canasta básica se basa más que todo en: pan, arroz, harina de trigo y de maíz, pasta, café, sal y azúcar.

Ninguna hizo referencia a la compra de lácteos, carnes, huevos, granos, es decir, sus dietas se fundamentan en su mayoría en carbohidratos y no en consumo de proteínas, lo que tarde o temprano, como advierte la organización, puede empeorar su estado de salud, sobre todo en niños y personas de la tercera edad.

Asimismo, parte de esos rubros que consumen diariamente son los que vienen en las cajas del Comité Local de Abastecimiento y Producción (CLAP), que no cuentan con ningún producto proteico ni garantizan una alimentación digna.

Recursos básicos

Pero la economía no es lo único que vulnera las condiciones de vida de estas familias; algunos no cuentan con servicios básicos como el transporte público, telefonía y aseo. Las entrevistas reflejaron que todos los consultados indicaron contar con el servicio de agua, pero solo un 55% cuenta con el servicio de gas.

La carencia de gas actualmente ha llevado a varias familias de Brisas del Sur (y en otros sectores de Caroní) a cocinar con leña en sus hogares.

Sobre el uso de electrodomésticos, el 80% de los encuestados cuentan con neveras en sus viviendas, un 65% televisores, un 50% poseen aires acondicionados, 35% tienen ventiladores, y el 30% cuenta con cocina.

Codehciu advierte que las respuestas develan una escala de prioridades que se establece en las familias que, por ejemplo, consideran a la cocina menos importante que los aires acondicionados y el televisor.

Violencia en ascenso

La violencia es otro de los temas preocupantes en sectores como este, en el cual los delitos más recurrentes son la violencia de género, robos y riñas.

Hay todo un contexto de hacinamiento, limitaciones económicas, falta de espacios de recreación, bajos niveles de educación, que contribuyen a que se agudice la violencia de género en sus diferentes formas.

Aunque destacaron la presencia de distintos organismos de seguridad como: Policía del Estado Bolívar, Policía Municipal, Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) y Fuerzas de Acciones Especiales (FAES), las familias alertaron que sus labores no cumplen con las expectativas en la garantía de la seguridad ciudadana.

El estudio refleja: “La desestructuración familiar en un 60% se observa en hogares donde los padres de familia se van a las minas a trabajar; muchos no vuelven, bien porque hacen una nueva vida en la mina o mueren tapeados en alguna.  Otro 20% representa a familias con padres asesinados por la delincuencia y por los cuerpos policiales que entran al barrio. Estos asesinatos, o presuntas ejecuciones extrajudiciales, no se investigan y los familiares no reciben justicia o reparación”.

De la misma forma el informe sigue explicando: “Otro 20% de las familias consultadas cuentan casos de abandono por parte de los padres, por no tener cómo mantener a los hijos o por no asumir la responsabilidad con los mismos. Los ambientes familiares están marcados por la violencia estructural que atraviesa el país”.

Además, se puede apreciar que en el 65% de las 20 familias consultadas las madres actúan como jefe del núcleo familiar; mientras que en un 30% los abuelos tienen este rol. 

Datos que muestran vulneración

La ONU alerta que unos 736 millones de personas vivían con menos de 1,90 dólares diarios en 2015. Para el 2018, el 8% de los trabajadores de todo el mundo vivían con sus familias con menos de 1,90 dólares diarios por persona.

También destacan que la mayoría de las personas que viven por debajo del umbral de pobreza se encuentran en dos regiones: Asia meridional y África subsahariana y que las altas tasas de pobreza se encuentran a menudo en los países pequeños, frágiles y afectados por conflictos armados.

En relación a la dotación de los centros de salud, un 40% de las familias encuestadas indicó que la dotación es parcial, un 25% señaló que es insuficiente y un 35% se manifestó entre que no poseen dotación y no opinan.

Codehciu también alerta: “Es necesario recordar que antes de la cuarentena una alta población en el barrio Brisas del Sur se consideraba migrantes pendulares, por sus viajes permanentes a las zonas mineras en busca de mayores ingresos, ejerciendo diferentes oficios. Pero dadas las limitaciones de movilidad que hoy día están planteadas, por la escasez de gasolina y de transporte, así como las limitaciones en el horario, siguen ejerciendo la economía informal, pero en la zona del mercado de Chirica.”

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